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Los injertos óseos en cirugía ortognática

El interés de los injertos óseos en la cirugía ortognática

La cirugía ortognática busca corregir las anomalías en la posición de las mandíbulas, ya sean de origen congénito, traumático o relacionadas con trastornos del crecimiento. En algunos casos, la simple movilización ósea no es suficiente: es necesario utilizar injertos óseos para rellenar los espacios residuales, mejorar la cicatrización y reforzar la estabilidad y la estética de los resultados.

¿Por qué combinar la cirugía ortognática y el injerto óseo?

En una osteotomía maxilar o mandibular, los espacios creados entre los segmentos óseos tras el reposicionamiento pueden ser considerables. Si no se rellenan estas zonas, pueden provocar:

  • Defectos estéticos, especialmente en el borde inferior de la mandíbula
  • Inestabilidad a lo largo del tiempo, que puede comprometer la oclusión y los resultados funcionales
  • Una mala consolidación que en ocasiones llega a provocar pseudoartrosis

Por lo tanto, la colocación de un injerto óseo puede favorecer la regeneración ósea, limitar las complicaciones y optimizar los resultados quirúrgicos.

¿Qué tipos de injertos se utilizan?

Existen varias opciones disponibles en función de las necesidades y la complejidad del caso:

  • Los autoinjertos (extraídos directamente del paciente): ofrecen un excelente potencial de cicatrización, pero requieren una zona donante, lo que aumenta la morbilidad y la duración de la operación
  • Los aloinjertos (procedentes de bancos óseos) evitan la extracción y tienen la ventaja de no requerir una segunda zona quirúrgica, lo que reduce la duración de la operación. El aloinjerto permite una cantidad ilimitada de injertos y ofrece buenas propiedades osteoconductoras. En cambio, no posee propiedades osteogénicas, a diferencia del autoinjerto (injerto procedente del propio paciente receptor), y su uso se rige por una normativa específica, distinta de la aplicable a los productos sanitarios.
  • El xenoinjerto, procedente de huesos de origen animal, comparte algunas ventajas similares: ausencia de extracción adicional, reducción del tiempo de operación y disponibilidad ilimitada. Además, tiene la categoría de producto sanitario. Sin embargo, no presenta propiedades osteogénicas y es poco remodelable, lo que puede limitar su integración completa.
  • Por último, los sustitutos óseos sintéticos, producidos en laboratorio, representan una alternativa fiable y económica. Permiten evitar una segunda zona quirúrgica, reducen la duración de la operación y proporcionan una cantidad ilimitada de injertos, con la ventaja adicional de tener un coste relativamente bajo y de ser productos sanitarios. Sus limitaciones residen en la ausencia de propiedades osteogénicas y en resultados a veces menos previsibles que los obtenidos con otros tipos de injertos.

¿Cuáles son los beneficios demostrados?

Estudios recientes destacan varias ventajas:

  • Mejora de la estabilidad postoperatoria: el relleno óseo limita la reabsorción y reduce el riesgo de recidiva, especialmente en los casos de avances mandibulares pronunciados.
  • Reducción de los defectos estéticos[1]: un metaanálisis de 2023 muestra que los injertos reducen significativamente las irregularidades en el borde inferior de la mandíbula después del avance.
  • Optimización de la cicatrización[2]: la revisión sistemática confirma que el injerto favorece la consolidación ósea y mejora los resultados estéticos y funcionales.
  • Eficacia en los casos complejos[3]: en reconstrucciones o asimetrías graves (por ejemplo, microsomía facial), los injertos óseos pueden restaurar la continuidad ósea y mejorar la simetría.

Límites y precauciones

Si bien el interés es evidente, siguen existiendo ciertas limitaciones:

  • Falta de estudios aleatorios a gran escala
  • Variabilidad según el tipo de injerto utilizado
  • Posible morbilidad de la zona donante en los autoinjertos

Sobrecoste y tiempo adicional de operación

Conclusión

El injerto óseo en cirugía ortognática supone una herramienta muy valiosa para mejorar la estabilidad, la estética y la cicatrización tras el reposicionamiento de las mandíbulas. No es sistemático, pero su indicación es especialmente pertinente en casos de avances pronunciados, brechas intersegmentarias o reconstrucciones complejas.

[1] Sales PHH, et al. Is it necessary to use bone grafts to prevent defects at the lower border of the mandible after mandibular advancement? Int J Oral Maxillofac Surg. 2023;52(2):140-149. PMID: 36107287
[2] Alyahya A, Swennen G. Bone grafting in orthognathic surgery: a systematic review. Int J Oral Maxillofac Surg. 2019;48(10):1255-1266. PMID: 30241739
[3] Sugiyama M, et al. Orthognathic surgery with iliac bone grafting for an interpositional gap in a patient with type III hemifacial microsomia. J Oral Maxillofac Surg Med Pathol. 2023;35(5):485-489. PMID: 37404691